Charles Barkley, leyenda de la NBA, ha confesado abiertamente que nunca quiso dejar los Phoenix Suns por los Houston Rockets, a pesar de haber pasado allí las últimas cuatro temporadas de su ilustre carrera. Lamentó el traspaso que lo alejó de los Suns, donde fue reconocido como MVP en 1993 y donde soñaba con terminar su trayectoria como jugador.
Barkley le contó a Dan Patrick cómo un conocido de la organización de los Rockets le preguntó si exigiría un nuevo contrato en caso de ser traspasado. En ese momento, Barkley consideró la pregunta absurda, ya que era feliz en Phoenix y no creía que los Suns fueran a intercambiar a su mejor jugador. Sin embargo, pocos días después de que la gerencia de los Suns le asegurara que no tenían planes de traspasarlo a Houston, el acuerdo se concretó. A cambio de Barkley, los Suns recibieron a Sam Cassell, Robert Horry, Chucky Brown y Mark Bryant.
Sir Charles siempre anheló un campeonato. Recordó cómo los Suns perdieron contra los Bulls en las Finales de la NBA y luego cayeron dos veces ante los Rockets en series de siete partidos, siendo, en su opinión, uno de los dos mejores equipos de la liga. «Quería terminar mi carrera en Phoenix porque sabía que mi cuerpo ya estaba empezando a flaquear», afirmó Barkley.
En cambio, su camino en la NBA concluyó en Houston. Aunque sus dos primeras temporadas fueron productivas, calificó las dos últimas como «malísimas», y su carrera terminó abruptamente debido a una rotura de cuádriceps. No obstante, incluso en las temporadas que consideró fallidas, Barkley continuó registrando dobles-dobles en puntos y rebotes en cada uno de sus cuatro años con los Rockets.
