Tras recibir críticas a principios de semana, los Cleveland Cavaliers respondieron de manera contundente, demostrando en la cancha lo que habían estado discutiendo. Lograron una victoria aplastante en casa por 149-128 contra los Miami Heat, exhibiendo una notable mejora en su juego.
No fue simplemente una mejora; fue una exhibición de todo su potencial, algo que no siempre habían logrado mostrar.
Desde el inicio, los Cavs mostraron una intensidad y concentración excepcionales, evitando sus habituales comienzos lentos. En una primera mitad explosiva, anotaron 81 puntos y construyeron una ventaja insuperable, sentenciando el partido virtualmente al tercer cuarto. Así es como se responde a las críticas.
Max Strus fue la figura destacada, liderando al equipo con 29 puntos, fruto de ocho triples encestados. Su racha comenzó temprano y no se detuvo, proporcionando el tan necesario acierto desde el perímetro después de las dificultades en el partido anterior.
Curiosamente, Donovan Mitchell no tuvo su mejor noche ofensiva, terminando con solo seis puntos con un 1 de 10 en tiros. Sin embargo, esto no afectó el éxito del equipo, lo que subraya su profundidad y fuerza colectiva, quizás la señal más alentadora de la noche. Demostraron que no dependen exclusivamente de la capacidad anotadora de Mitchell.
Evan Mobley mantuvo su excelente racha con 23 puntos y 10 rebotes, mostrando una eficiencia impresionante (9 de 11 en tiros). Fue agresivo desde el principio y consistente, culminando jugadas cerca del aro y aprovechando los desajustes defensivos.
Sin embargo, el desarrollo más crucial podría haber sido el regreso de Jarrett Allen. En su primer partido tras una lesión de rodilla, Allen aportó 18 puntos y 10 rebotes. Lo más importante es que volvió a ser él mismo: activo, físico, eficaz cerca del aro y un ancla en la pintura. Su presencia marcó una clara diferencia.
Con Allen y Mobley juntos, los Cavs recuperaron su solidez defensiva y una fuente constante de ofensiva interior, lo que a su vez abrió espacios para otros jugadores.
Esto incluyó a James Harden, quien discretamente orquestó el juego con 17 puntos y 14 asistencias. Controló el ritmo, encontró a los tiradores y mantuvo a todos involucrados. Esa es la versión que Cleveland necesita.
El balón circuló con fluidez, los tiros entraron con consistencia y la ofensiva pareció sencilla. Con un impresionante 55% en tiros de campo y 20 de 41 en triples, su rendimiento fue excepcional.
Defensivamente, el rendimiento no fue perfecto; Miami anotó 128 puntos y tuvo momentos de buen ritmo. Sin embargo, los Cavs mostraron una conexión, actividad y capacidad de disrupción mucho mayores que a principios de semana, lo cual es significativo. Por parte de Miami, Bam Adebayo terminó con 17 puntos y 10 rebotes, mientras que Tyler Herro añadió 18. Aunque los Heat tuvieron equilibrio en su ataque, esta vez no pudieron seguir el ritmo de unos Cavs inspirados.
¿Qué significa esto? Quizás no todo, es solo un partido. Pero es un recordatorio contundente de que cuando los Cavs están concentrados, con Allen en la cancha, el balón circulando y los tiros entrando, pueden ser un equipo muy difícil de vencer. El verdadero desafío ahora es mantener este nivel.
