La temporada de primer año de Darryn Peterson en Kansas concluyó abruptamente con una derrota por 67-65 ante St. John’s, decidida por un tiro sobre la bocina. Este resultado marcó el final de lo que muchos esperaban que fuera un año destacado para él.
Peterson, una de las principales promesas del próximo draft de la NBA y proyectado entre las tres primeras selecciones, admitió que las lesiones lo afectaron durante la mayor parte de la temporada. «Realmente no fui yo mismo… hasta el final del año», afirmó, sugiriendo que sus actuaciones recientes reflejan mejor sus verdaderas capacidades. Jugó solo en 16 partidos, luchando por encontrar un ritmo constante a pesar de los destellos ocasionales de su talento. Aceptando la situación, Peterson comentó: «No creo en lo que pudo haber sido. Es lo que es».
Sus compañeros de equipo, sin embargo, se mantienen muy optimistas sobre su futuro. El base Jamari McDowell, con confianza, lo calificó como una selección «número uno» y «el mejor de todos». Melvin Council Jr. añadió que Peterson solo mostró una fracción de su potencial, citando sus momentos destacados en la escuela secundaria, donde anotaba rutinariamente 60-70 puntos, como ejemplo de lo que aún está por verse.
El entrenador Bill Self atribuyó la temporada inconsistente de Peterson a problemas de salud. «Su salud no le permitió jugar como todos sabemos que es capaz», explicó Self.
A pesar de una temporada llena de interrogantes, la alta proyección de Peterson en el draft se mantiene firme. Se espera que los equipos de la NBA lo seleccionen basándose en su talento inherente y su potencial, en lugar de únicamente en su limitada actuación de esta última temporada.
