Orlando Magic
El alero de los Orlando Magic, Franz Wagner, muestra signos prometedores en su recuperación. Se ha perdido 20 partidos consecutivos debido a un esguince de tobillo izquierdo de alto grado y solo ha participado en cuatro encuentros desde el 7 de diciembre. Recientemente, Wagner ha regresado a los entrenamientos, incluyendo un breve periodo en la G-League con Osceola, donde pudo realizar ejercicios con contacto físico. Con solo nueve partidos restantes en la temporada, el factor tiempo se vuelve crucial. Sin embargo, el entrenador principal Jamahl Mosley no ha impuesto restricciones a su posible retorno, afirmando que «si está disponible, jugará». Por otro lado, Anthony Black y Jonathan Isaac permanecen fuera de juego, aunque ambos están realizando trabajos ligeros en la cancha.
Miami Heat
El entrenador de los Miami Heat, Erik Spoelstra, implementó un cambio en la alineación titular que resultó exitoso. Miami puso fin a una racha de cinco derrotas consecutivas con una victoria como visitante sobre los Cavaliers. La modificación clave fue trasladar a Pelle Larsson al banquillo, optando por un quinteto inicial compuesto por Davion Mitchell, Tyler Herro, Norman Powell, Andrew Wiggins y Bam Adebayo. Spoelstra explicó: «Realmente no le dimos muchas vueltas. Ahora finalmente tenemos a todos disponibles». A pesar de su rol desde el banquillo, Larsson jugó más de 34 minutos, lo que llevó a Spoelstra a destacar su valor: «Pelle es innegable. No puedes sacarlo de la cancha».
Denver Nuggets
Las estrellas de los Denver Nuggets, Jamal Murray y Nikola Jokic, protagonizaron una noche histórica con un logro sin precedentes en la liga. En su victoria contra Dallas, Murray anotó un récord personal de temporada de 53 puntos, mientras que Jokic deslumbró con 23 puntos, 21 rebotes y 19 asistencias. Esta es la primera vez en la historia de la NBA que un equipo cuenta con un anotador de más de 50 puntos y un jugador que registra al menos 15 puntos, 15 rebotes y 15 asistencias en el mismo partido. El entrenador David Adelman describió estas estadísticas como «escandalosas».
