Tom Izzo, el aclamado entrenador de Michigan State, reveló que el año pasado consideró seriamente la oferta para dirigir a los Phoenix Suns antes de finalmente declinarla. Este movimiento, que podría haber sido un «golpe de efecto» para los Suns, habría tenido un impacto significativo en el panorama de la NBA.
En el programa de Dan Patrick, Izzo admitió que las conversaciones fueron muy profundas: «Fue difícil… Lo hablamos seriamente». La iniciativa provino del propietario de los Suns, Mat Ishbia, quien jugó bajo la dirección de Izzo en Michigan State. El deseo de Ishbia de traer a un nombre tan prominente encajaba perfectamente con su estrategia de decisiones audaces y de alto perfil.
Parte del interés de Izzo en la transición se debió a su frustración con el estado actual del deporte universitario, especialmente en relación con las regulaciones NIL (Nombre, Imagen, Semejanza) y la constante movilidad de los jugadores. Él expresó abiertamente su descontento: «No me gusta lo que está pasando en el atletismo universitario», lo que, por un breve momento, abrió la puerta a un cambio.
A pesar de sus 71 años y casi tres décadas de exitosa trayectoria en Michigan State desde 1995, donde ha construido uno de los programas más consistentes del país, incluyendo ocho apariciones en la Final Four, Izzo no rechazó la oferta de inmediato.
Al final, decidió permanecer en el ámbito universitario. Los Suns continuaron su búsqueda y finalmente contrataron a Jordan Ott, quien también tiene conexiones con Michigan State. Esta decisión ha resultado exitosa para el equipo, a pesar de no haber sido un cambio de entrenador sensacional. Sin embargo, la historia de cuán cerca estuvo Tom Izzo de unirse a la NBA sigue siendo intrigante.
