Los Bucks no solo consiguieron a Taylor Jenkins como su próximo entrenador principal, sino que salieron a buscarlo activamente.
Según Eric Nehm y Sam Amick de The Athletic, Milwaukee desplegó una «presión total» para asegurar a Jenkins antes de que la vorágine de contrataciones de entrenadores de la liga cobrara impulso.
Esto significó acción decidida, no paciencia.
Fuentes de la liga informaron a The Athletic que el gerente general Jon Horst y los propietarios Wes Edens y Jimmy Haslam viajaron a Memphis a principios de la semana pasada para reunirse cara a cara con Jenkins y presentar su propuesta. El objetivo era claro: adelantarse y cerrar el acuerdo antes de que surgieran otras vacantes tras las eliminaciones en postemporada.
La estrategia funcionó.
Jenkins era considerado por Milwaukee como el principal entrenador disponible en el mercado, una opinión que coincidía con informes previos de Shams Charania de ESPN. En la liga, su reputación como constructor de programas y entrenador de desarrollo de jugadores se ha mantenido sólida incluso después de su salida de los Grizzlies al final de la temporada pasada.
Además, existe una familiaridad previa. Jenkins trabajó anteriormente bajo las órdenes de Mike Budenholzer tanto en Atlanta como en Milwaukee, incluyendo un período con los Bucks durante la temporada 2018-19.
Este historial, combinado con su trayectoria en Memphis, lo convirtió en una opción lógica para un equipo que busca un reinicio sin empezar desde cero.
Milwaukee no esperó a ver cómo se desarrollaba el mercado. Presionaron. Viajaron. Cerraron el trato.
Ahora viene la parte más difícil.
